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                          A favor del punto y coma





                          Supongo que se habrán fijado ustedes que, desde hace ya unas cuantas décadas, el punto y coma ha venido a estar considerado por los literatos, periodistas, traductores, plumillas de todo tipo, e incluso poetas, como algo demodé, anticuado, rancio. Y se evita. Se evita casi absolutamente.

                          Yo no sé de dónde viene tanta tirria a este signo de puntuación, pero estoy dispuesto a reivindicarlo. Quizá sea porque lo asociamos a textos antiguos excesivamente académicos, formales, legales, demasiado puntillosos, sensatos o escrupulosos. No sé, es por decir algo que me viene a la cabeza, también a mí. En realidad, me refiero a textos que en mi infancia (donde más podía encontrarlos) sí eran directamente rancio-franquistas: ridículas y pretenciosas enciclopedias escolares, periclitados libros de texto y religiosos, abominables periódicos aleccionadores, paternalistas…

                          Tal vez también (tratando de desembarazarme de la posible carga emocional que pudiera tener este asunto), contribuya a ese descrédito el hecho de que, desde la propia Academia y desde muy antiguo, se le haya dado a este signo una función híbrida, mitad expresiva – mitad sintáctica. Que ni el punto ni la coma por sí solos tienen.

                          En lo expresivo, está bastante clara su función, que además me parece útil e importante: “El punto y coma indica una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto”, dice la norma.

                          Un ejemplo mío:

                          “Desde luego que si yo me hubiese negado no me habrían tirado a la piscina, eso por supuesto; pero me dejé.”

                          No me sirve la coma, porque el hecho “de que yo me hubiese dejado” tiene su importancia y quiero recalcarlo, y con una coma pasaría casi desapercibido. Perdonen la repetición, pero me parece importante verlo escrito:

                          “Desde luego que si yo me hubiese negado no me habrían tirado a la piscina, eso por supuesto, pero me dejé.”

                          Yo mismo, hace años, hubiese escrito así esta frase:

                          “Desde luego que si yo me hubiese negado no me habrían tirado a la piscina, eso por supuesto. Pero me dejé.”

                          Y hoy no me habría quedado contento, porque queda demasiado tajante, como si la decisión de “dejarme tirar al agua” hubiese sido un gesto importante, crucial. Una separación tan intensa (la del punto) nos lleva a considerar lo que viene después como una idea aparte, nueva, y si, además, lo que se expresa a continuación es breve, resulta excesivamente categórico.

                          Claro que el punto y seguido (y a veces hasta el punto y aparte) se ha utilizado en la literatura con esas connotaciones, seguramente a propósito. Pero así los personajes (o los narradores, que no dejan de ser también personajes) acaban pareciendo invariable y casi uniformemente duros, rotundos, casi diría pétreos, siempre perfectamente seguros de sí mismos. Lo cual para las novelas de serie negra es estupendo, qué duda cabe. Pero no en todas las novelas tiene que haber rudos y curtidos detectives escépticos, hastiados de la vida.

                          Muchas veces, los modernos (como lo fui yo), lo escribirán así:

                          “Desde luego que si yo me hubiese negado no me habrían tirado a la piscina, eso por supuesto.Pero me dejé.”

                          ¿No es demasiado pretenciosa esta construcción? Siempre parece todo tan importante que, si no vieses que queda un buen tocho de páginas por detrás (y eso en los nuevos libros electrónicos que se nos avecinan ya no se podrá hacer), continuamente creerías que está a punto de acabarse el libro. O la historia que estamos leyendo. Porque un punto y aparte implica una pausa de mucha reflexión. Casi otro contexto, otro espacio mental, un cambio de dimensión temporal, incluso espacial, dependiendo, claro, de los ritmos internos y de los contextos.

                          Otra forma de evitar el punto y coma es emplear en su lugar los dos puntos. Que conste que a mí me encantan los dos puntos: es como abrir una leve, a veces levísima expectativa de resolución, de respuesta; una especie de formulación causa-efecto, o incluso a la viceversa: efecto-causa. Y en el habla utilizamos a menudo esa pequeña inflexión explicativa. Pero hay que reconocer que a veces se utiliza en exceso. Si sustituyéramos los dos puntos por un brevísimo e impronunciable “qué”, o “quién”, o “por qué”, o “para qué”, o “cómo”, o “cuándo”, o simplemente un hipotético e imposible signo de este tipo: “¿?” veríamos cuándo es adecuado y cuándo no: por ejemplo (muy extremadamente), los que acabo de poner ahora.

                          En nuestro ya famoso ejemplo, no caben los dos puntos, creo yo; o, al menos, a mí no me caben. Y sin embargo podríamos perfectamente verlo escrito en muchas novelas:

                          “Desde luego que si yo me hubiese negado no me habrían tirado a la piscina, eso por supuesto: pero me dejé.”

                          Lo cierto es que no queda mal, pero el lector está recibiendo algo que no es lo que yo quería expresar. Los dos puntos le dan también un énfasis especial a ese “dejarse”, como si fuese la respuesta o solución a un conflicto o enigma previo, que en realidad se nos presenta como tal enigma a posteriori, es decir a partir de la aparición de los dos puntos. ¿Pero había tal enigma, o conflicto? ¿Hace falta hacerse algún tipo de cábala o cuestionamiento, tipo “¿?” Indudablemente, en el ejemplo que yo estoy usando, no. El personaje está encantado de que la chica que adora y sus amigas le empujen al agua.

                          Añadido a esta dificultad [1] o resistencia a colocar en el texto pausas intermedias (que tanta riqueza aportan a la fidelidad en la expresión escrita de las conversaciones, por ejemplo) existe, como dije, un problema añadido, y es que a este signo del punto y coma se le hace cargar también con otra tarea que no funciona tan bien expresivamente, es decir, que contradice o, al menos, no concuerda con la norma anterior, la de la pausa. Me refiero a su uso estipulado, y a mi entender un tanto forzado desde el punto de vista estrictamente literario, como separador “de enumeraciones de elementos que no sean de la misma especie.” O sea, a la función sintáctica a la que me refería antes.

                          Ejemplo (sacado de una página de ejercicios sobre reglas de ortografía) [2]:

                          “La maleta es marrón; el cuaderno, blanco; el borrador, verde; y la pluma, negra.”

                          ¿No produce tanto punto y coma una lectura rígida, colegial, falsa?

                          O, yendo aún más lejos, planteémonos esta otra norma de uso, de las que yo llamo sintácticas, pero que se sigue considerando como la principal: Se debe utilizar el punto y coma “para enmarcar los fragmentos de la oración cuando ya se usan comas para un nivel inferior.”

                          Voy a ilustrarlo con otro ejemplo propio, para poder expresar con mayor conocimiento de causa las alternativas y las dificultades que me surgieron. (Antecedentes para entender la frase: Acaban de tirar a la piscina, muy cerca de donde flota el protagonista, a la chica que a él le gusta.)

                          “Notó cómo la piel de su vientre se deslizaba fugazmente entre sus dedos, sintió el blando impacto de sus preciosos pechos contra su tórax, vio pasar ante él, pegado a él, su rostro, su aliento, sus ojos cerrados, creyó sentir, acariciando sus mejillas, el roce de sus fragantes cabellos rubios…”

                          Teóricamente, legalmente, clásicamente, aquí habría que sustituir tres específicas comas por sus correspondientes puntos y comas. Pero entonces, atendiendo a la petición de esa pausa intermedia que propone el punto y coma, se corta el ritmo, se rompe la emoción del momento, hay una especie de “traqueteo” de sensaciones que interrumpe la necesaria fluidez de las percepciones del protagonista. Veámoslo:

                          “Notó cómo la piel de su vientre se deslizaba fugazmente entre sus dedos; sintió el blando impacto de sus preciosos pechos contra su tórax; vio pasar ante él, pegado a él, su rostro, su aliento, sus ojos cerrados; creyó sentir, acariciando sus mejillas, el roce de sus fragantes cabellos rubios…

                          Este es el problema: o somos didácticos, formalistas, sintácticamente rigurosos y nos atenemos a la norma para que el lector no se pierda al leer, o buscamos la expresividad, la naturalidad, el valor emocional del mensaje. Escritura clara, sin equívocos, frente a escritura expresiva. Porque ambas cosas son, muchas veces, incompatibles. O sea, como en el chiste: ¿Estamos a setas o estamos a Rolex?

                          Pero es que, si lo analizamos un poco, la dicotomía anterior en realidad no es tal. Prácticamente no existe ya. Recordemos que hace sólo unas cuantas décadas había tantos analfabetos que los libros, los periódicos y incluso las cartas se las tenía que leer en voz alta al o a los interesados el raro privilegiado que sabía leer. Y éste habitualmente con muchas dificultades también. El lector, todo lector (salvo un pequeño porcentaje de ilustrados) se trababa con mucha más facilidad al leer, y lo que tenía escrito ante sus ojos debía estar redactado de forma muy clara, sin ambigüedades formales ni raros estilismos. Ocurre como con la imagen fílmica: en la actualidad no necesitamos la pesada y rígida articulación secuencial que antes era necesaria. Ahora en los veinte o treinta segundos que dura un anuncio de televisión nos han contado una historia que a mediados del siglo pasado hubiera requerido al menos cinco minutos.

                          Ahora casi todos podemos leer libros (otra cosa es que exista o se promueva el interés por hacerlo), y aunque es cierto que hay un alto porcentaje de analfabetos funcionales, el que lee habitualmente sabe leer con muchísima más destreza. Y, sabiéndolo, el escritor es mucho más atrevido, mucho más plástico, más experimental en su búsqueda artística de nuevos modos de expresión formal. Es por eso por lo que yo creo que la función académica y didáctica del punto y coma no tiene ya mucho sentido.

                          Pero la expresiva sí.
                          ___________________________

                          [1] Miguel A. Román, en su magnífico artículo “Réquiem por un punto y coma”, afirma que se evita por desconocimiento de sus usos, pero, aunque en parte tenga razón, no creo que éste sea el más importante argumento. Hay muy buenos escritores que no lo utilizan jamás. Cf.: http://librodenotas.com/romanpaladino/9542/requiem-por-un-punto-y-coma

                          [2] http://www.reglasdeortografia.com/puntoycoma01.php

                          *****
                          Titulo y autor -

                          A favor del punto y coma



                          *****
                          Wikipedia 

                          1. Punto y coma - Wikipedia, la enciclopedia libre

                            es.wikipedia.org/wiki/Punto_y_coma
                            Punto y coma. De Wikipedia, la enciclopedia libre. Saltar a: navegación, búsqueda. Elpunto y coma (;) es un signo de puntuación, que consta de una coma con ...
                          2. Punto y coma - Wikilengua

                          3. www.wikilengua.org/index.php/Punto_y_coma
                            23 Feb 2012 – El punto y coma es un signo de puntuación (;) que separa partes de un enunciado relacionadas entre sí. Tiene mayor valor aislante que la ...



                          El punto y coma ";" sirve para algo más que para guiñar un ojo

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                          …quizá tengas la tentación de no seguir leyendo, pero seguirás sin saber. Y, a lo peor, quedarás en evidencia.

                          Si, por el contrario, te interesa el asunto, sigue leyendo:

                          Los gramáticos llaman colon (#2) al miembro principal del período; en ortografía se llama también colon (#3) a la puntuación con que se distinguen estos miembros y, por sinécdoque, al punto y coma. Se dice que el punto y coma representa una pausa intermedia entre al coma y el punto y seguido.

                          Pero, tanto desde el punto de la pronunciación (tonema descendente) como sintáctico y de significado, está mucho más cerca del punto y seguido que de la coma. De hecho, puede sustituirse en la mayoría de los casos por éste, a gusto del autor.

                          Las funciones del punto y coma son las siguientes:
                          — Distingue entre sí las partes mayores de un período en el que ya existen comas realizando subdivisiones menoresCarros cargados con baúles, colchones y algunos muebles; mujeres con los niños de la mano; hombres llevando en brazos a los más pequeños...
                          — Separa oraciones coordinadas adversativas cuando, por la brevedad del concepto, no es suficiente la comaEl camino ofrecía grandes peligros; sin embargo, no me atreví. En cambio: Terminó enseguida, pero se había equivocado y tuvo que repetirlo de nuevo.
                          — Se utiliza cuando, después de varios incisos separados por comas, la frase final se refiere a ellos o los abarca y comprende todosEl incesante tráfico de coches, la notable afluencia de gentes, el ruido y griterío en las calles; todo hace creer que hoy llega la liga. Aunque, en este caso, puede sustituirse el punto y coma por los dos puntos.
                          — En las relaciones, cuando cada miembro de la lista va acompañado por un referenteEn la videoconferencia participaron Clinton, desde la Casa Blanca; Chirac, desde el Elíseo; Aznar, desde la Moncloa; [,] y Perogil, desde su casa.
                          Entre correctores existe el principio según el cual el último nombre, precedido por y, cambia el punto y coma por la coma; se trata de una norma obtenida por analogía de los párrafos enumerativos separados por coma, pero es indiferente hacerlo de un modo u otro.
                          — Con valor de punto y seguido, entre cláusulas de sentido muy relacionadoPensamos marcharnos antes de que empiece el frío, porque nuestra casa no está acondicionada para él; si vosotros tenéis una casa más cómoda, podéis quedaros más tiempo.

                          No me resisto a traerles un edificante ejemplo de reivindicación del punto y coma en el lugar más insospechado, que he conocido a través de Las peripecias del Punto y coma:
                          "Un artículo del New York Times titulado Celebrating the Semicolon in a Most Unlikely Location cuenta cómo Neil Neches —empleado en el área de Mercadotecnia y Servicios de Información dentro del equivalente de nuestro Sistema de Transporte Colectivo en Nueva York— utilizó el punto y coma en un anuncio de interés público
                          Invitaba a los usuarios del metro a que después de terminar de leer sus periódicos (parece que todo el mundo en el subway neoyorquino lee el periódico), los pongan en el bote de la basura y que no los dejen tirados. 
                          La frase era:
                          Please put it in a trash can; that’s good news for everyone"


                          El Diccionario Panhispánico de dudas le dedica una entrada específica al punto y coma.

                          Si no te ha interesado lo más mínimo esta entrada o no has entendido nada, siempre puedes guiñar un ojo.  ;-)

                          Si te has quedado con ganas de más, consulta las Normas para el uso de la coma o nuestra sección de ortografía.
                          HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo  INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ***** Cuando incorporo MI OPINION, la identifico CLARAMENTE,  con la unica pretension de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electronico es vredondof(arroba)gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algun comentario.